EEUU: Iglesias ayudan a víctimas de tráfico sexual

En Estados Unidos muchos grupos religiosos están comenzando a abordar el problema del tráfico sexual, sin embargo, actualmente sólo existe un puñado de albergues para las víctimas. Los expertos admiten que apenas están comenzando aprender las mejores formas de ayudar.

CBN News, visitó un albergue en Carolina del Norte para ver qué tipo de ayuda se le brinda a las víctimas en su recuperación.

A pesar de las frías noches en las calles de la ciudad de Nashville, muchas adolescentes y jóvenes salen a vender su cuerpo.

Por todo el estado, una decena de voluntarios del ministerio Esperanza de Rahab planean esfuerzos de búsqueda y rescate. Ellos se enfocan en víctimas del tráfico sexual en Nashville, y tratan de alcanzar a tantas como sea posible. Sin embargo, a veces las víctimas de tráfico sexual no son halladas necesariamente en las calles, así que ¿dónde hallarlas para poder ayudarlas? Esperanza de Rahab ha aprendido que a menudo están a tan sólo una llamada de distancia.

“Comenzamos a buscar en páginas de Internet y vimos cientos de anuncios. Puedes elegir cualquier ciudad y ver anuncio tras anuncio”, explica Emily Fitchpatrick, fundadora de Esperanza de Rahab

Un lugar de esperanza

Fitchpatrick fundó Esperanza de Rahab, así como Casa Esperanza, un albergue para víctimas de tráfico. “Vimos anuncios de chicas jóvenes cuyo rostro era borrado así que pensamos que podrían ser menores. Aunque en los anuncios dice 19 años ellas parecen de 12 ó 13 años”, agrega Fitchpatrick.

Los voluntarios de Esperanza de Rahab comienzan su trabajo con oración y lo continúan con llamadas. Cada uno tiene un compañero de oración. También cuentan con una lista de recursos que pueden ubicar en la ciudad y trabajan en un guión que identifica cuánto control ejerce cada proxeneta sobre las chicas.

“Debemos abordarlo cuidadosa y abiertamente. Cuáles sean sus necesidades, estamos aquí. Si no están listas para salir no podemos hacer nada, pero he tenido chicas que dicen ‘no estoy lista para salir pero tomaré su número’ y luego han llamado diciendo ‘estoy lista’”, explica Fitchpatrick.

Desde su inicio, Esperanza de Rahab ha llamado a 980 victimas en 19 ciudades. El ministerio ha realizado más de cien llamadas de seguimiento y ha rescatado a cuatro chicas, una de las cuales está ahora en la universidad.

Muchas de las que son contactadas niegan estar siendo traficadas, en cambio otras sí admiten los horrores que viven.

“Hay chicas que tan pronto les decimos ‘¿hay algo por lo que quieres que oremos?’ rompen en llanto. ‘Odio hacer esto’ dicen”, comenta Kim Kern, una de las voluntarias de Esperanza de Rahab. Una de las víctimas con las que conversó Kern, le confesó que tenía seis meses de embarazo. Ella logró ayudarla a pensar en sus opciones y oró por ella. Pero incluso Kern, quien ha hecho llamadas durante meses, se llenó de emoción al concluir el diálogo.

Por su parte, Michelle Kent, otra voluntaria, ha logrado motivar a otra víctima quien le compartió su sueño de volver a estudiar. “Puedo saber por hablar contigo que eres una mujer muy inteligente y puedes lograr lo que te propongas en tu mente. Sabes, lo puedo saber, lo puedo escuchar en tu voz”, le dice Kent a la joven en necesidad.

Pequeño albergue, grandes resultados

Si el trabajo de Esperanza de Rahab parece duro no es nada comparado al de su organización hermana Casa de Esperanza, situada en una remota parte de Carolina del Norte.

El albergue sirve sólo para unas pocas personas a la vez. El directivo John Parrish, admite que el proceso de restauración es más fuerte de lo que otros se imaginan. “No se trata de números, se trata de ir una a una, cara a cara. Se trata de uno o dos años en términos de este proceso de redención”, explica Parrish.

La vida diaria en Casa Esperanza incluye mucho mentoreo y consejería informal. Las chicas también reciben educación y terapia, además disfrutan de nuevos hobbies tales como hacer joyería.

Por todo el país, grupos cristianos locales quieren ayudar a combatir el tráfico humano, aprendiendo de lo que ocurre aquí en Nashville, CArolina del Norte. Fitchpatrick dice que regularmente reciben llamadas y solicitudes de información de iglesias que quieren abrir sus propios albergues. ¿Su consejo? El trabajo no es fácil y el compromiso debe ser profundo.

“Hay días cuando digo ‘¿por qué hacemos esto?’ Luego hay días cuando digo ‘estoy muy feliz de hacer esto’. Porque al llevar chicas a Casa Esperanza siento que mucho de lo que hacemos las estabiliza, las ayuda a aprender límites saludables y autoestima. Ellas saben que hay gente que las cuida, gente que las quiere ayudar”, asegura Fitchpatrick.

Tanto para Esperanza de Rahab como para Casa Esperanza, encontrar, rescatar y restaurar víctimas no es algo que se deba hacer a la ligera. Es como una maratón por cada chica, el trauma que cada una ha sufrido es difícil de imaginar. Pero estos trabajadores dicen que cada rescate y restauración vale la pena.

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Heather Sells

Heather Sells

CBN News Reporter

Heather Sells enjoys reporting on a variety of issues for CBN News. Some of her recent stories have focused on religious liberties, technology, AIDS, overseas missions, domestic trafficking, and politics.  Follow Heather on Twitter @SellsHeather and "like" her at Facebook.com/HeatherSellsCBNNews.