Este año más de siete millones de niños menores de cinco años morirán. Lo alarmante es que sus muertes pueden ser prevenidas. El gobierno estadounidense está renovando su compromiso por cambiar esto…y está reclutando cristianos para ayudar.
Cuando un niño estadounidense se golpea el dedo, tiene un caso grave de diarrea o es picado por un mosquito.
Hay una pequeña posibilidad de que muera.
Pero alrededor del mundo, estas mismas dolencias matarán millones de niños este año.
“Vivíamos en un mundo donde, por 20 años, los ricos tenían acceso a nuevas vacunas y esencialmente los pobres no. Estamos así de cerca de resolver ese problema”, dice Raj Shah, “US AID”.
Raj Shah dirige “US AID”.
Recientemente, él y líderes de 80 países, cristianos y otros grupos humanitarios, fueron a Washington D.C. para planificar cómo poner fin a las muertes prevenibles en esta generación.
“Us Aid” se asocia con empresas que producen medicamentos como tabletas de zinc para la diarrea y vacunas contra la neumonía, que salvarán millones de vidas.
Además se han asociado con varias iglesias.
“Los niños están a merced de los adultos en sus vidas, y muchos de los niños del mundo dependen de la bondad de cristianos estadounidenses”, dice Kay Warren, de la Iglesia Saddleback.
La iglesia Saddleback de Kay Warren, en California, es una de las organizaciones que entrena líderes alrededor del mundo para, entre otras cosas, ser promotores de salud.
“Estimamos que esas organizaciones de fe ya alcanzan a 250 millones de personas en el mundo y, si pueden llevar este mensaje de comportamiento y la gente empieza a cambiar su propio comportamiento, ser más conscientes de tomar agua potable, dormir bajo una red para cama, conocer las señales de cuando necesitan apoyo médico cuando un niño está enfermo; ese tipo de cosas salvarán las vidas de millones de niños”, dice Shah.
Es un convenio vital porque en muchas comunidades pobres la sociedad civil no existe.
“Pero hay algún tipo de iglesia, y puede ser un edificio o un grupo de gente que se reúne bajo un árbol, pero hay una iglesia; hay un grupo de personas que conoce a Jesucristo, conoce a Dios. Así que son Sus representantes y estarán ahí. Esta es una de las mejores razones por las que siento que podemos hacer estos convenios que aumentan los esfuerzos de cada quien, porque la comunidad de fe estará ahí mucho después de un cambio gubernamental. Una ONG puede irse de la zona, una subvención puede perder sus fondos, pero la iglesia permanecerá”, dice Warren.