El mundo se unió recientemente cuando personas de todos los países vieron los Juegos Olímpicos de Londres. Ahora la antorcha olímpica va en camino al país qué será anfitrión de los próximos juegos: Brasil.
Estos grandes eventos deportivos atraen a cientos de miles de visitantes y crean mucha emoción, pero tienen un lado oscuro en la explotación sexual infantil.
Un creciente número de turistas ha inundado el noreste de Brasil en años recientes. Aquí, aprovechan las hermosas playas de la región, su arquitectura colonial, y trágicamente, a sus niños.
“Es fácil comprar una niña, es como comprar un chocolate”, expresa Carlos Da Bomba, del Consejo Tutelar.
En el noreste de brasil la epidemia de tráfico sexual infantil es descrita por el Consejero Juvenil, Carlos Da Bomba como algo “fuera de control”.
Choferes de taxi, trabajadores de hotel y narcotraficantes forman una red subterránea, que conecta la oferta y la demanda. Cada semana, la agencia de Da Bomba recibe de cinco a seis víctimas buscando ayuda.
Incluso a plena luz del día, en la playa, Da Bomba notó a varios niños en venta justo frente a nosotros.
“Vienen en su auto. Preguntan cuánto es. Les digo y ellos dicen si me quieren, y si me quieren me llevan”, comenta “Susani”, un joven travesti , víctima del tráfico sexual.
“Susani” usa los veinticinco a cincuenta dólares por servicio para comprar ropa y comida para ‘el y su madre. Nos dijo que empezó a los 14 años; su dolor es visible. “ No me gusta. Lo odio. Lo hago porque lo necesito”, comenta.
Problema en aumento
Brasil pronto superará a Tailandia como el principal país con tráfico de niños. La ONU estima que más de un cuarto de millón son explotados sexualmente en este país. Mucho de eso sucede en la región noreste donde los turistas sexuales llegan de Europa y Estados Unidos.
Pastor Jose Da Silva comenta sobre la situación que “ven niños empezar a los 12, 13 años. Es una forma de ellos para obtener dinero fácil.”
Como si el problema del tráfico sexual infantil no fuera suficientemente grave, lo peor está por venir. Muchos aquí temen que la copa mundial atraerá a muchos turistas, buscando no sólo deportes sino también niños.
“Estamos tratando de buscar la forma de evitarlo”, dice Edivaldo Tauares, miembro de la entidad Defensa de los Derechos Infantiles.
Tauares trabaja con servicios infantiles en el Área Metropolitana de Recife. Su investigación sugiere que aquí los niños están en peligro. “Lo que vemos antes y después de la Copa Mundial es un trauma en las comunidades”, asegura.
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Muchos de quienes trabajan con la juventud creen que más turismo significa más explotación infantil. Así que funcionarios públicos y organizaciones no gubernamentales se unen para concientizar y prevenir un desastre nacional.
“Los trabajadores sociales están preocupados, así que trabajan en la prevención con materiales educativos y talleres en las escuelas”, dice Tauares.
Muchos aquí reconocen que es esencial una estrategia a largo plazo para acabar con una tragedia que está incrustada en la cultura.
Los niños pobres crecen en pequeñas casas llenas de gente donde ven sexualidad que debería ser privada y a menudo son abusados.
María, una trabajadora social comenta que muchos de ellos “empiezan a ver sexo distorsionado a temprana edad, así que le es fácil iniciar este tipo de vida”.
Más problemas sociales
Los narcotraficantes se aprovechan de niños adictos al crack y otras sustancias ilegales. También es común que padres desesperados y pobres motiven a sus hijos a vender su cuerpo.
“Las madres, a veces ponen a sus hijos en esa situación porque necesitan ayuda”, dice Susete Cardoso, de Compasión Internacional.
En el caso de “sofia”, una niña de 15 años, sus padres simplemente vieron hacia otro lado. Sofia dice que lo dejó porque quiere una vida mejor. “Entendí que no es bueno porque puedes quedar embarazada y no seguir con tus estudios y tener un buen trabajo”, explica.
El ministerio Compasión Internacional lucha contra el tráfico sexual desde hace tiempo. Compasión utiliza patrocinios de niños para fundar centros ministeriales en el país.
“No solo damos un lugar para que eviten las calles, sino que les damos una educación de forma holística para que puedan tener una oportunidad diferente a sus padres”, asegura Cardoso.
Compasión se asocia con iglesias locales para cuidar las necesidades físicas de los niños. Y enfatiza en los estudios, incluyendo un currículo especial que aborda el abuso sexual. Su táctica también enfatiza en la toma de decisiones de por vida. Es un concepto difícil para muchos niños, cuyas familias necesitan ayuda desesperadamente.
Pero, la prevención mediante el patrocinio de niños puede ser la estrategia más efectiva. En un reciente estudio, los economistas lo consideran número uno en la lucha contra la pobreza.
“Creo que la mejor forma de combatir la explotación es la prevención que hacemos con ayuda de Compasión”, dice Tauares.
Por esa razón, Tauares ayuda regularmente a este proyecto, construyendo relaciones con niños con la esperanza de ayudarles a cumplir sus sueños.
Para estos niños, no es demasiado tarde. Y quizás no sea muy tarde para “Susani”. “Me gustaría casarme con alguien de quien esté enamorado y dejar de hacer lo que hago”, comenta. Quien además, espera llegar a ser enfermero.
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