El cantante cubano, Ricardo Rodríguez, regresó a la tierra que lo vio nacer para realizar una serie de conciertos históricos.
Unas ochocientas personas se reunieron en el Seminario Nazareno de Punta Brava en la Habana, Cuba, para alabar a Dios junto a Ricardo Rodríguez. Los organizadores, sin experiencia alguna en este tipo de eventos, se esforzaron en hacer del concierto un día especial.
Rodríguez compartió con sus compatriotas tras muchos años sin visitar la isla, y cantó temas conocidos por el pueblo cubano. El cantante pudo visitar la tumba de su padre. El cubano viajó luego a la provincia de Pinar del Río.
Estos conciertos cristianos públicos son una rara excepción por parte del régimen comunista que gobierna la isla.