Iglesia católica encara desafío ante evangélicos

Lastimada por los escándalos de pederastia y la ausencia de una respuesta consistente de la Iglesia a temas como las bodas gais, la fecundación in vitro y la participación de la mujer en el sacerdocio, la religión católica, aunque predominante con 80% en promedio de la población de América Latina, registra un descenso de fieles, mientras crecen paulatinamente los seguidores de la fe protestante.

Aunque el catolicismo es todavía predominante en América Latina, la religión protestante se abre paso rápidamente entre la población, según expertos, en parte debido al estancamiento en la forma de predicar de la Iglesia católica. (GDA)

Especialistas consideran que la Iglesia católica no cuenta con una estrategia de proselitismo como el emprendido por las iglesias cristianas evangélicas, mientras que obispos reconocen un choque de la institución con “un paradigma de valores secularizados que está rigiendo al mundo moderno y el paradigma de la Iglesia es el del cristianismo que enfatiza la dignidad de la persona y los principios morales”.

Durante la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (en el 2007), celebrada en la ciudad de Aparecida, en Brasil, el papa Benedicto XVI hizo un llamado urgente a evangelizar en Latinoamérica para enfrentar la disminución del número de católicos, el avance de “secularismo hedonista” y la penetración de otras religiones.

En ese entonces, se dio a conocer que el número de personas que recibe sacramentos como el matrimonio o el bautismo también va en descenso.

Solo en Argentina se afirma que la elección de Francisco, el primer Papa argentino ha revitalizado la presencia de la Iglesia y las expresiones de fe.

Aunque todavía es prematuro para que se consolide una tendencia definitiva, un informe del Centro de Estudios sobre las Nuevas Religiones (Censur) revela que 53% de los sacerdotes percibe en su propia comunidad un aumento de las personas que se acercan a la Iglesia y se confiesan.

El “efecto Bergoglio”, reflejado en un sondeo entre 200 sacerdotes y religiosos, muestra que esa alza es “consistente”, según 43,8% de los curas consultados.

Mas en otros países latinoamericanos, el predominio católico se mantiene, aunque con números que muestran un relativo debilitamiento.

En México, la mayoría de la población practica la religión católica. No obstante, su descenso ha sido notable en las tres últimas décadas. De acuerdo con los Censos de Población y Vivienda que elabora cada década el Instituto Nacional de Estadística y Geografía e Informática (Inegi) en 1990, el 89,7% de los mexicanos se declaró católico, en el 2000 se redujo a al 88,0% y en el 2010 disminuyó al 83,9%.

En cambio, en 1990, un 4,9% de la gente dijo ser protestante o evangélica. Para el 2000, subió a 5,2% y en el 2010, a 7,6% de los mexicanos.

Luego de Aparecida se propuso una gran misión para acercar la fe al mundo, pues según datos de la propia Iglesia, de 100 católicos solo 25 acuden a los templos.

Jorge Traslosheros, del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), afirma que “desde la jerarquía católica no existe un plan de acción específico para la recuperación de fieles o su no deserción. Lo que sí existe es un protagonismo que han trasladado a los laicos en movimientos eclesiásticos a nivel parroquial”.

Luego de la realización de la quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en el 2007, la gran misión para acercar la fe al mundo consistió en cambiar el discurso de los obispos. Antes, su estrategia era descalificar a las iglesias evangélicas o de alguna otra denominación para evitar la huida de feligreses. Les llamaban de manera despectiva sectas.

Hoy, la Iglesia católica le apuesta al ecumenismo; es decir, a un trabajo conjunto social entre todos los grupos religiosos.

En agosto del 2012, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) de Ecuador presentó las primeras cifras oficiales sobre filiación religiosa, las cuales revelaron que el 91,9% de los 14,3 millones de habitantes tiene una religión. Y, de ellos, el 80,4% es cristiano católico. Eso sí, solo tres de cada diez personas que se identifica con una creencia asiste a servicios religiosos una vez a la semana.

Tanto el INEC como un reporte de Prolades (Programa Latinoamericano de Estudios Sociorreligiosos) coinciden en que la religión protestante es la que ocupa un segundo lugar, con una preeminencia del cristianismo evangélico y la iglesia de los testigos de Jehová.

En Puerto Rico, el panorama parece no ser diferente. Para asumir su postura conservadora, en general, los obispos de la Isla usan de referencia el llamado para hacer una nueva evangelización que hizo el papa Juan Pablo II hace 30 años y que en el 2007 retomó el ahora retirado papa Benedicto XVI.

De allí que algunos líderes católicos se aferran a esa exhortación para oponerse a medidas que extienden derechos a la comunidad gay, como la adopción de hijos, la protección de una ley contra la violencia doméstica y la protección contra la discriminación en el empleo por motivo de identidad sexual. Esto, por ejemplo, ha llevado al obispo de Arecibo, Daniel Fernández, a participar en marchas en defensa de la familia tradicional.

Entre el 75% y el 85% de los boricuas son católicos, según estiman diversas fuentes de información, entre ellas la Enciclopedia del mundo cristiano.

En Brasil, el catolicismo romano se encogió un 8,9% en diez años, según datos comparativos de los censos del 2000 y 2010. Aun así, es la mayor y más fuerte religión del país. De los 190 millones de habitantes, el 64,6% es católico. Los evangélicos constituyen un 22,1%.

El investigador y profesor de Teología, Paulo Fernando Carneiro de Andrade, explica que la merma del catolicismo en el mundo está conectada a la pluralización y a la secularización, fenómeno en que la humanidad vive muchas veces prescindiendo de la religión.

Según él, mientras en Europa la secularización llevó a más ateísmo, en Brasil llevó a la diversificación: “Aunque haya en el imaginario un país religiosamente plural, en verdad Brasil continúa siendo un país fuertemente cristiano. Sumando el catolicismo, las religiones evangélicas y los sin religión, da en torno a un 95% de la población”.

En Colombia, una encuesta contratada por El Tiempo en diciembre del 2011 concluyó que ocho de cada 10 colombianos se autoproclamaron católicos. Pero la misma investigación, realizada en las principales ciudades del país, evidenció que muy pocos viven una fe realmente comprometida y que la religión católica es, en la mayoría de casos, una herencia familiar que no siempre se lleva a la práctica.

En Argentina, pese al llamado “efecto Bergoglio”, el estudio más amplio sobre las Creencias y actitudes religiosas en la Argentina, del 2008, establece que el 91,1% de la población se considera creyente, aunque solo el 76,5% se definió católico, un 9,0% evangélico y un 11,3% ateo, agnóstico o sin ninguna religión. El 1,2% era testigo de Jehová y el 0,9%, mormón.

La Iglesia católica de Chile ha vivido en carne propia las dificultades que se han expresado en todas partes del mundo. Los últimos años han visto tensiones al interior del clero y también entre los religiosos y sus fieles.

Sin embargo, la institución, aunque puesta a prueba y cuestionada, se ha mantenido dando cuenta de la raigambre que tiene al interior de la sociedad y del valor que esta le asigna.

Por más de un siglo, Uruguay, donde se venera la palabra laico, ha mostrado un extraordinariamente bajo nivel de religiosidad.

Una encuesta del 2008 estableció que el 51,9% se decía católico romano, un 13,0% protestante, un 3,7% profesaba otras confesiones cristianas, un 0,2% judío, un 0,8% afro y un 29,4% es no creyente.

Estas tendencias parecen acentuarse año a año, en tanto los cultos evangélicos pentecostales han ganado terreno, en particular entre las clases bajas.

En cuanto a Venezuela, la institución no ha abandonado su vocación pastoral ni se ha alejado de la comunidad, pero la comunidad sí ha migrado hacia otros credos.

Un estudio del Laboratorio de Ciencias Sociales mostró que, en 1987, el 85% de los venezolanos era católico y, en el 2011, la cifra había bajado al 75%. A la par, los cristianos evangélicos crecieron de 7% a 14% en el mismo periodo.

El reporte del 2010 del Centro Pew señala que el 89% de la población es cristiana; de ese total, el 86% es católica y un 11% evangélica. Los judíos, musulmanes e hindúes no tienen más de 1%.

La historia se repite en Costa Rica, donde, según una reciente encuesta de la empresa Unimer, el 57% de la población mayor de 18 años se declara católica.

Empero, el catolicismo ha disminuido en los últimos años, pues en 1999 representaba 73% de la población. La caída ha sido fruto de escándalos económicos y sexuales de la Iglesia que llevaron a dos sacerdotes famosos a la cárcel.

Hoy , del total de ticos mayores de edad, 12% es evangélico, 6% cristiano, 1% testigo de Jehová, 3% pertenece a otras religiones y 21% dice no tener religión.

Hubo aportes de La Nación (Argentina), O Globo (Brasil), El Mercurio (Chile), El Tiempo (Colombia), La Nación (Costa Rica), El Comercio (Ecuador), El Universal (México), El Comercio (Perú), El Nuevo Día (Puerto Rico), El País (Uruguay) y El Nacional (Venezuela), del Grupo de Diarios de las Américas (GDA).

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