La situación en Siria empeora cada día más. Un reciente ataque de las fuerzas rebeldes acabó con la vida de dos altos funcionarios de gobierno.
En medio del conflicto se encuentran muchos cristianos iraquíes que ahora regresan a su país, de donde salieron por enfrentar una situación similar.
El general Daoud Rajiha era el Ministro de Defensa sirio y era cristiano. Assef Shawkat era cuñado del presidente Bashar Al-Assad y estratega de la resistencia contra los rebeldes. Estos hombres y otro general sirio murieron en uno de los ataques más serios contra oficiales del gobierno desde el comienzo de la violencia hace 16 meses.
“Damasco siempre ha sido una fortaleza. La guerra se ha librado mayormente fuera de Damasco pero esto muestra de que ahora ha llegado a Damasco, la capital, y eleva el conflicto a un nuevo nivel”, comentó el corresponsal internacional de CBN, Gary Lane, quien se encuentra en la región.
Un grupo llamado "La brigada de Islam" se responsabilizó por el ataque suicida contra la fuertemente custodiada sede de Seguridad Nacional en Damasco.
El ataque sorpresivo se produjo durante tres días de batallas entre el Ejercito Libre Sirio y fuerzas gubernamentales en la capital.
Una señal de que la situación en Damasco es grave, es que los iraquíes comienzan a huir. Miles de ellos, mayormente cristianos, llegaron a Siria para salvarse de la lucha sectaria en Irak. Ahora el gobierno iraquí les está diciendo que salgan de la zona.
“Regresamos de Siria porque la seguridad empeoraba. Estaba preocupado por la seguridad de mi familia”, dijo Mohamed Jabber, un iraquí que regresó a su país.
Irak inseguro
Sin embargo tampoco hay seguridad en Irak. “Los chiitas y los Sunis todavía se bombardean y están luchando allí, así que ¿a dónde pueden ir estos cristianos iraquíes?, comenta Lane.
Mientras los iraquíes huyen, combatientes armados de otros países llegan a diario para luchar contra el ejército sirio. Francotiradores acaban de tomar posiciones cerca de Homs.
“Hay diez células más que se unirán a la Homs. Fundamos esta célula para apoyar a los combatientes jóvenes y para sentir su dolor, experimentar lo que viven y para ayudar con las operaciones”, dijo Omán, uno de los francotiradores.
Unas 16 mil personas han muerto desde el inicio del conflicto en marzo del 2011.