El derrocado presidente egipcio Hosni Mubarak, encarcelado desde hace dos semanas, fue víctima este martes de un ataque cerebral tras una rápida degradación de su estado de salud.
El hecho ocurre en un momento de tensiones políticas en Egipto y cuando varios miles de personas se manifiestan en El Cairo contra el ejército.
Fuentes sugieren que el expresidente Hosni Mubarak está críticamente muerto.
Mubarak ingresó de urgencia en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital de la Fuerzas Armadas de Maadi, situado en un barrio residencial en el sureste de la capital.
El exmandatario de 84 años fue trasladado a este centro después de que los médicos de la cárcel de Tora trataran durante dos horas de eliminar un coágulo cerebral, sin conseguirlo, según la agencia oficial Mena.
Según informaron fuentes médicas el Departamento de Prisiones convocó a dos médicos que supervisan el tratamiento del expresidente después de que este sufriera una trombosis cerebral.
Los médicos le suministraron anticoagulantes contra la trombosis, además tuvieron que utilizar un desfibrilador después de una parada cardíaca provocada por el accidente cerebrovascular.
Mubarak ingresó en el penal el pasado 2 de junio, después de ser condenado a cadena perpetua por su complicidad en la muerte de manifestantes durante las revueltas que llevaron a su renuncia, en febrero de 2011.
Incertidumbre en cristianos
Hace un año, una revolución quito del poder al dictador egipcio Hosni Mubarak. Los fanáticos esperaban una nueva era de libertad en la tierra de los faraones.
Pero hoy en día, muchos egipcios creen que su revolución está estancada. Algunos incluso temen que la nación haya sido secuestrada por los islamistas.
Esa es una perspectiva aterradora para los cristianos perseguidos, que están orando por un futuro de paz, pero los tiempos difíciles comienzan.
Al este del El Cairo, en el barrio de Mokattam, es hogar de muchos cristianos coptos. Es un lugar donde abunda la pobreza - tanto es así que el área se llama "ciudad de la basura".
Los cristianos que viven allí se les llama "zebaleen" o "gente de la basura".
Viven en medio de la basura de la ciudad, revisando los desechos para clasificarla y ganarse unas cuantas libras egipcias.
Los cristianos oran para que se cumplan promesas antiguas sobre esta tierra dada por creyentes casi mil años atrás. Estos desafíos hablan sobre tener fe como semilla de mostaza.
Organizaciones internacionales continúan presionando a Egipto para que cumpla con los derechos fundamentales de sus ciudadanos, los cristianos esperan que Dios les de fortaleza en medio de la persecución.