Tailandia: Chiang Mai una plataforma para las misiones

Más de un millón de personas viven en Chiang Mai, una ciudad rodeada por un exuberante campo y por las montañas del norte de Tailandia.

Las calles están llenas de comercio y los templos abundan, recordatorio que el 95 por ciento de las personas son budistas.

Pero, en medio de todo, una fuerte comunidad cristiana trabaja edificando el Reino. Dos mil misioneros y trabajadores cristianos viven o trabajan en Chiang Mai. Cientos de organizaciones cristianas han establecido oficinas en esta ciudad.

Eso pone a la ciudad al nivel de Colorado Springs y Orlando, Florida, dos sitios conocidos por los ministerios cristianos.

Pero, lo que marca la diferencia es la cercanía de Chiang Mai a la llamada “Ventana 10-40”, unos de los lugares más duros del mundo para compartir el evangelio.

“Es un lugar fenomenal para trabajar”, dice Tom Silkwood, de Producciones Freedom.

Este misionero de medios, ha trabajado en la zona desde los ochentas. Ha colaborado con CBN, que opera un centro de producción en la ciudad, junto con otras muchas organizaciones.

“También tenemos la Cruzada Estudiantil, Compasión Internacional, JUCUM, la Escuela Bíblica de Verano, los principales participantes en el alcance ministerial están aquí”, explica Silkwood.

¿Cómo creció tanto esta ordinaria ciudad asiática? La respuesta inicia hace 200 años. “La historia va hasta 1828 cuando llegaron los primeros misioneros y establecieron escuelas y hospitales”, aclara la historiadora Karen Thomson.

No necesita profundizarse en Chiang Mai para encontrar evidencia de su raíz misionera. Prueba de ello es la primera iglesia fundada por misioneros en 1868.

También está el hospital McCormick - fundado por misioneros presbiterianos en 1888, la Universidad Prince Royal, una escuela cristiana privada y la facultad de teología Mc-Gilvary en la Universidad Payap.

Pero, pese a estos servicios, gente que ha estado aquí por años, como Esther Wakeman, dice que por mucho tiempo la población misionera en Chiang Mai era poca.

“Cuando vine a Chiang Mai hace 33 años, si eras alguien del oeste caminando por la calle central de Chiang Mai los niños te señalaban y decían: “Ese es del oeste”, dice esta misionera.

Entonces, en 1997, los británicos le regresaron Hong Kong a China, forzando un gran cambio en esa isla.

“Creo que muchas organizaciones misioneras decían, ¿qué sigue? ¿Qué haremos ahora?”, dice Tom Silkwood.

Ellos pronto se percataron que Tailandia podía ser la respuesta. “Tailandia era un país libre y el gobierno apoyaba la libertad de religión, así que era un lugar seguro para que las organizaciones vinieran y trabajaran”, añade Silkwood.

Parte del apoyo vino del aprecio de los tailandeses por la labor misionera: cuidado médico, escuelas y otros servicios sociales.

Organizaciones misioneras también han aprendido que Chiang Mai ofrece un estilo de vida que facilita al ministerio.

“El costo de vida hace más fácil que los misioneros estén aquí, es un costo de vida razonable y es un lugar seguro”, dice Thomson.

“Es un lugar lindo dónde vivir, ubicado al sureste de Asia con acceso a China, India y todas las naciones asiáticas. Así que muchas organizaciones misioneras que no trabajan en Tailandia, pero sí en la región, tienen sus oficinas aquí”, explica Esther Wakeman.

Otro punto a favor para cristianos en Chiang Mai son los servicios dirigidos a mantenerlos en el campo. El trabajo de consejería con misioneros en crisis o que desean atender asuntos a largo plazo. Y un albergue para quienes necesitan descanso de una cultura difícil.

“Algunas misiones recomiendan a su gente dejar el país cada 4 ó 6 meses para salir de las presiones que enfrentan”, cometa Simon Carey de The Juniper Tree.

Nadie puede medir el impacto mundial para Cristo que tiene o tendrá esta ciudad. Pero los misioneros saben que su influencia es clara alrededor de la región.

Tom Silkwood dice que “mucho del trabajo originado en Chiang Mai ha llegado hasta Pakistán, India, Birmania, China y el Tíbet”.

Y lo que muchos misioneros se preguntan es, ¿cuánto tiempo más podrán continuar usando esta ciudad como sede? Su preocupación se debe a la incógnita de quién tomará el lugar del rey de Tailandia, ahora de 85 años, quien ha gobernado desde 1964.

“Será un gran evento cuando perdamos al rey y nadie está seguro de qué sucederá después”, dice Thomson.

Por ahora, los misioneros disfrutan los beneficios de trabajar juntos y están agradecidos por una ciudad que les permite llevar el evangelio fácilmente.

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Heather Sells

Heather Sells

CBN News Reporter

Heather Sells enjoys reporting on a variety of issues for CBN News. Some of her recent stories have focused on religious liberties, technology, AIDS, overseas missions, domestic trafficking, and politics.  Follow Heather on Twitter @SellsHeather and "like" her at Facebook.com/HeatherSellsCBNNews.