La comunidad evangélica de Honduras busca una mayor participación en la lucha contra la delincuencia, por medio de la presión a los ámbitos políticos para que intervengan seriamente en la solución del problema, así como por medio de las campañas evangelísticas y la oración.
Alberto Solórzano, presidente de la Confraternidad Evangélica, recomendó a las autoridades abrir un diálogo nacional para tratar el tema de la inseguridad, sin que este sea politizado.
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“El tema de seguridad es un tema que compete a todos, y es imposible que la Policía por sí sola le haga frente a la inseguridad. Estamos luchando con enemigos muy fuertes en el país, creo que el gobierno debe convocar a un gran diálogo, y así tratar de encontrar una ruta de salida”, indicó.
Solórzano también expresó que a lo interno de la policía se deben eliminar las pugnas pues “se debe reconocer que se busca desacreditar, y no es de quitar a la gente que está, porque ya se ha hecho y no da resultados”.
Recientemente, más de 60 iglesias con sus pastores como representantes se han unido para orar, para que Dios sane su tierra, en San Pedro Sula. La comunidad cristiana ha comenzado campañas de evangelización en las zonas conflictivas del país, motivando a los creyentes a orar por la restauración de la sociedad.
Honduras es uno de los países más conflictivos de la región de Centro América, junto con Guatemala.